VIOLENCIA FÍSICA



Dentro de las múltiples violencias de género que afectan a las mujeres, la violencia física es la más reconocida socialmente. Empujones, zarandeos, pellizcos, golpes con las manos, patadas, entre otros, suelen ser parte de la cotidianidad de niñas y mujeres que son atacadas por sus parejas, exparejas, familiares y conocidos. Expresiones como “a ella le gusta que le peguen”, “si le pega es porque la quiere” o “si le pegaron fue por algo” hacen parte de los prejuicios arraigados en la cultura colombiana que justifican el uso de la violencia física contra las mujeres, culpabilizándolas o ubicándolas en una posición de cómplices de estas violencias, descargando la responsabilidad de los agresores, que mayoritariamente suelen ser hombres.

La violencia física está catalogada por la Ley 1257 de 2008 como “el daño o sufrimiento físico que representa riesgo o disminución de la integridad corporal de una persona”.  Infringir dolor, marcar los cuerpos y dejar huellas de la violencia no sólo determinan la memoria corporal de la víctima, sino que genera una memoria colectiva de dolor, que se convierte en un miedo interiorizado y generalizado a ser atacadas por el sólo hecho de ser mujeres.

Como en muchas de las violencias de género, quien violenta a las mujeres es una persona del círculo familiar como sucede con la violencia de pareja, que incluye cualquier comportamiento que cause daño entre las personas que tienen o han tenido una relación íntima como puede ser el noviazgo, la unión libre, el matrimonio y la cohabitación.(INML, 2015). Frente al tema, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) de 2015[1], dio a conocer que el 31,9% de las mujeres encuestadas[2]reportaron haber sufrido violencia física por parte de sus parejas o exparejas.

Para el año 2017, el Instituto Nacional de Medicina Legal, a través de su Informe anual Forensis: Datos para la Vida[3], reportó 50.072 peritaciones por violencia de pareja, de las cuales el 86% (43.176) correspondieron a mujeres. Por cada hombre víctima de violencia de pareja denuncian seis mujeres. Respecto a la edad de las víctimas, las más afectadas se encuentran en el rango de 20 a 29 años con un 43.9%, seguido del de 30 a 34 años con un 17.94%. (Ver tabla al final)

Aunque nos han hecho creer que si no salimos a la calle vamos a estar más seguras, el hogar sigue siendo el lugar más peligroso para las mujeres. Así las cosas, el escenario más recurrente para estas violencias fue la vivienda, con el 71,86% de los casos reportados (35.891), seguido de autopistas o avenidas y vías públicas con el 14,03%.  El área urbana fue el lugar predominante de las denuncias, con el 93,09 %, representado en 40.087casos, en zonas rurales y pequeños centros poblados sólo se reportaron 2.977 casos, que representan el 6.91%. Frente a esta cifra es importante tener claro que el nivel de subregistro de casos de violencia de género es muy alto en la zona rural, por la falta de acceso, desconocimiento y desconfianza en las rutas de atención para estos casos.

Estas violencias también tienen unos días y fechas de mayor ocurrencia, por ejemplo, el fin de semana incrementa el número de casos ocurridos, siendo el domingo el día más violento para las mujeres con la cifra de 12.291 casos reportados. (INML, 2017). En cuanto a los meses, se evidenció que el período entre marzo y mayo es el que más registra violencia contra la pareja. Justo el periodo en el que se conmemoran el 8 de marzo, Día de los derechos de la mujer y el Día de la madre.

Medicina legal informa que, en el 2017, del total de casos de mujeres valorados (43.176), el 99% dio información sobre quien había ocasionado la violencia. De esta cifra, el 45.11% (19.424) corresponde al compañero permanente, seguido del excompañero permanente (31,76%, 13.676 casos); esposos con un 11.44%, 4.925 casos; exnovios el 4.67%, 2010 casos; novios un 3.85%, 1.657 casos y exesposos con un 2.98%, 1199 casos. Respecto al tipo de acción utilizada para violentar a las mujeres, el mecanismo contundente fue el empleado con mayor regularidad (62,97% de los casos), seguido del mecanismo múltiple (23,79%) y el mecanismo cortocontundente (6,22%). Por otra parte, las afectaciones más comunes generadas en los cuerpos de las mujeres fueron el politraumatismo, el trauma facial y el trauma de miembros superiores e inferiores.

Estas violencias suelen tener una dinámica escalonada, es decir, que aumenta el nivel de agresividad y daño progresivamente; lo que en algunas ocasiones suele empezar con un grito o un empujón va escalando a golpes contundentes, hasta el uso de elementos químicos abrasivos y armas cortopunzantes y de fuego. En esta línea, el INMLCF adelantó 6.754 valoraciones del riesgo de violencia mortal contra mujeres por parte de su pareja o expareja en 16 ciudades del país; el 60,3% de las mujeres valoradas fueron clasificadas en riesgo grave y extremo, siendo las mujeres entre 25 y 29 años el grupo con mayor número de valoraciones con alto riesgo.

En Colombia, de acuerdo a las cifras del Sistema Médico Legal Colombiano, la violencia homicida contra las mujeres registró 8.020 víctimas entre los años 2009 y 2014. El 35.66% estuvo relacionado con violencia intrafamiliar y el 25.07% con violencia interpersonal. El 41,65% (2.061 casos) de las mujeres contaban con grado de escolaridad hasta básica secundaria, lo cual nos da un referente socioeconómico de las mujeres que mayoritariamente suelen estar más expuestas a violencia homicida. En cuanto al mecanismo utilizado fue el proyectil de arma de fuego el más usado con un 62,70% de las muertes violentas (4.973 casos). Respecto a los agresores llama la atención que en un 20,09% de los casos el agresor fue la pareja o expareja, lo cual lleva a pensar en que no es sólo un asesinato, puede leerse como el punto más álgido de la violencia machista que pudo experimentar una mujer en su relación de pareja. De acuerdo a las declaraciones de la Vicefiscal General, María Paulina Riveros, en enero de este año, existe una marcada relación entre las violencias de pareja y los feminicidios, de cada cien mujeres que denunciaron violencia intrafamiliar, diez son víctimas de feminicidio.[4]

Perder la vida por el hecho de ser mujeres es lo que conocemos como feminicidio. Reconocido como tipo penal y delito autónomo por medio de la Ley 1761 del 2015 (Ley Rosa Elvira Cely), en donde se estipula que se declarará culpable de este delito a “Quien causare la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género o en donde haya concurrido o antecedido cualquiera de las siguientes circunstancias:

  • Haber tenido una relación familiar, íntima o, de convivencia con la víctima, de amistad, de compañerismo o de trabajo y ser perpetrador de un ciclo de violencia de género que antecedió el crimen.
  • Ejercer sobre el cuerpo y la vida de la mujer actos de instrumenta-lización de género o sexual o acciones de opresión y dominio sobre sus decisiones vitales y su sexualidad.
  • Cometer el delito en aprovechamiento de las relaciones de poder ejercidas sobre la mujer, expresado en la jerarquización personal, económica, sexual, militar, política o sociocultural.
  • Cometer el delito para generar terror o humillación a quien se considere enemigo.
  • Que existan antecedentes o indicios de cualquier tipo de violencia o amenaza en el ámbito doméstico, familiar, laboral o escolar, independientemente de que el hecho haya sido denunciado o no.
  • Que la víctima haya sido incomunicada o privada de su libertad de locomoción, cualquiera que sea el tiempo previo a la muerte de aquella.

Las cifras sobre este delito aún son muy escasas, desde el 2015 (fecha en que salió la Ley Rosa Elvira Cely) a marzo del presente año, se habían alcanzado 188 condenas bajo esta tipificación y 348 hombres estaban imputados por cargos de feminicidio. (Caracol radio, 2018)[5]. Por su parte, la Corporación Sisma Mujer, generó una alarma[6] sobre el incremento de feminicidios para el mes de enero de este año, alertaron que sólo en ese mes se documentaron 41 casos, es decir “una mujer fue asesinada aproximadamente cada 18 horas por el hecho de serlo durante enero de 2018, lo que indica un incremento notable teniendo en cuenta que para 2017 Medicina Legal registró la ocurrencia de un feminicidio íntimo cada 2 días y medio.” De nuevo los mecanismos más utilizados fueron las armas corto punzantes y de fuego. En esta Alerta también informaron sobre el incremento del 8.6% de feminicidios entre el 2016 y 2017, en el primer año se reportaron 128 casos y para el 2017 la cifra se elevó a 139.

[1] https://dhsprogram.com/pubs/pdf/FR334/FR334.2.pdf

[2] Se encuestaron 52.479 mujeres entre 13 y 69 años

[3] http://www.medicinalegal.gov.co/documents/20143/262076/Forensis+2017+Interactivo.pdf/0a09fedb-f5e8-11f8-71ed-2d3b475e9b82

[4] https://www.rcnradio.com/colombia/diez-cien-mujeres-denuncian-violencia-intrafamiliar-victimas-feminicidio-fiscalia

[5] http://caracol.com.co/radio/2018/03/08/judicial/1520507926_993701.html

[6] https://www.sismamujer.org/wp-content/uploads/2018/03/23-02-2018-Nota-de-alerta_-feminicidios_-Enero-de-2018-1.pdf