Reunión de la coordinadora nacional de mujeres de la ANZORC, Nov 2020.

La pandemia nos hizo ver, con mayor contundencia, las limitaciones para la conectividad y el trabajo digital, así como el doble trabajo para las mujeres campesinas en el hogar. Superar estas realidades sigue siendo uno de nuestros retos y luchas

Yoliz Correa, del nodo Caribe de la ANZORC.

Las mujeres de las regiones rurales en Colombia en medio de esta pandemia debimos asumir roles adicionales y más pesados a los que ya estábamos acostumbradas. Muchas de las lideresas campesinas, para poder realizar las labores diarias, propias de nuestra cotidianidad, aprovechábamos al máximo el tiempo cuando nuestros hijos e hijas estaban en los hogares (bienestar) o en las escuelas y colegios. Lo que no quiere decir que como madres no preferiríamos que estuvieran todo el tiempo con nosotras. ¡No!

Pero con la pandemia perdimos ese tiempo destinado para organizar muchas veces el resto del día en las labores no remuneradas que ejercemos todos los días y que hacen parte de la economía del cuidado. Ahora todo el ejercicio de la economía del cuidado que ya teníamos planeada tocó rediseñarla, porque esta pandemia también obligo al compañero o esposo, los hijos e hijas grandes y pequeños y las personas mayores, a quedarse en el hogar, y en medio de todo este mundo servil, machista, de malas costumbres y prácticas individualistas, dejaban la carga del cuidado y la atención del hogar a la mujer.

Muchos aprendizajes nos quedan; 1. Por un lado, la capacidad de la mujer para adoptarse y asumir más roles a los que ya estaba acostumbrada. 2. Que en algunos casos los hombres observaron más de cerca el trabajo extenuante realizado por las mujeres y equipararon las cargas del cuidado o entraron en un proceso de aprendizaje y comprendieron la necesidad de aportar con su mano de obra en algunas tareas del hogar. 3. Las mujeres que se vienen formando políticamente, han venido marcando pautas para que el resto de la familia apoye con la economía del cuidado y no descarguen esa responsabilidad sobre las mujeres, entendiendo la necesidad de un equilibrio en la familia con los oficios del hogar. 4. La participación de las mujeres menguo en los espacios y acciones fuera de su entorno; esto por 2 factores; por un lado, al bajar el nivel de activismo y de reuniones presenciales, se optó por la conexión virtual, pero ante la precaria conectividad, gracias a que las famosas TIC en lo rural no llegan de manera óptima y, por otro lado, porque a más carga en la economía del cuidado en el hogar, menos tiempo para estar en espacios de la organización.