Consulta popular en Cabrera

Con el reconocimiento de la ZRC de Cabrera en el año 2000, la comunidad del municipio cundinamarqués obtuvo la posibilidad de plasmar su proyecto de vida y su imaginario de región a través del Plan de Desarrollo Sostenible. Desde la primera versión de este documento, los cabrerunos y las cabrerunas resaltaron la vocación agropecuaria del territorio y la promoción de la agricultura familiar campesina como ejes centrales para el buen vivir de toda la comunidad y, reconociendo las complejas interrelaciones ecosistémicas de esta zona amortiguadora del páramo más grande del mundo, se destacó la protección ambiental como segunda columna vertebral para el desarrollo comunitario.

Esta visión integral entre el buen vivir y la sostenibilidad ambiental ha sido desafiada desde el año 2008 por el proyecto hidroeléctrico de las multinacionales EMGESA y ENDESA. En desconocimiento de la opinión de los habitantes del municipio de Cabrera, quienes equiparan la protección del río Sumapaz con la defensa de la vida, del agua, de los bienes naturales y del destino ambiental de todo el municipio, se pretendía construir varias minicentrales a filo de agua las cuales hubieran alterado el caudal del río. En este sentido, el proyecto hidroeléctrico hubiera hecho caso omiso de la indispensabilidad del río Sumapaz para los habitantes de la zona como fundamento para garantizar la seguridad alimentaria de toda la región, para mantener el corredor biológico para especies como el oso andino, la nutria o la rana cristal entre Cabrera y el páramo de Sumapaz, para mantener la estabilidad ecosistémica y para conservar toda la cuenca hídrica en su integralidad teniendo en cuenta también las comunidades que viven aguas abajo y el bienestar de las generaciones futuras.

Para proteger esta arteria hídrica, desde la comunidad se organizaron foros ambientales, manifestaciones, reuniones y tomas culturales que convergieron en un cabildo abierto para discutir las ventajas y desventajas con la Administración y el Concejo Municipal. Con fondos propios finalmente se logró organizar una consulta popular el 26 de febrero del 2017, en la cual el 97,2% de los 1.506 votantes expresó su desaprobación ante proyectos hidroeléctricos o mineros en el municipio de Cabrera ya que éstos pudieran implicar el desplazamiento de muchas familias por su impacto ambiental y el debilitamiento del tejido social. El río Sumapaz más bien debe ser entendido como patrimonio de todos los habitantes de la zona por ser su base de vida que les brinda múltiples servicios ambientales.