Parques con campesinos y campesinas

Las experiencias de sostenibilidad ambiental desde las ZRC evidencian que los campesinos y las campesinas son sujetos de conservación ambiental que promueven la diversidad biológica, agrícola y cultural. La protección del ambiente se vuelve un objetivo fundamental dentro de las normas comunitarias, los manuales de convivencia y los Planes de Desarrollo Sostenible, reconociendo desde el campesinado que la estabilidad ecosistémica es fundamental para el buen vivir de las comunidades rurales. Se promueve la integración entre conservación ambiental y vida cotidiana, superando el pensamiento impuesto netamente rentista de la Revolución Verde que tenía como finalidad principal el aumento de la producción alimentaria sin tener en consideración aspectos de inocuidad para la salud humana, aspectos culturales y la integralidad de los ecosistemas.

La superación de este paradigma implica procesos comunitarios para promover el ordenamiento territorial desde abajo teniendo en consideración aspectos de sostenibilidad ambiental y volviendo indispensable la recuperación de saberes tradicionales en torno a prácticas agrícolas alternativas que han sido desarrolladas durante siglos por las comunidades que coevolucionaron con los territorios. Estos conocimientos permiten incrementar la resiliencia ecosistémica ante procesos desestabilizadores como el cambio climático y con ello no sólo garantizan el buen vivir de la población rural sino también de la población urbana.

Esta territorialidad campesina, basada sobre relaciones complejas entre cultura y naturaleza, es fundamental para la conservación del ambiente, como se evidencia claramente en el caso de la Línea Amarilla. Sin embargo, sólo recientemente el Estado empieza a reconocer el campesinado como sujeto de conservación ambiental como se demostró durante el gobierno de Juan Manuel Santos con el Acuerdo para la Prosperidad 079 del 08 de agosto de 2012 y el Acuerdo de Voluntades del 27 de noviembre de 2014. Este último promueve la instauración de una Mesa de Concertación Nacional entre instituciones y organizaciones campesinas que tiene como alcance la generación de “alternativas para la recuperación y restauración de los Parques Nacionales y el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades campesinas”. No obstante, es un largo proceso para que se logre estructurar una apuesta conjunta que permita superar la territorialidad promovida por el Sistema de Parques Naturales Nacionales que se basa sobre una conservación excluyente e incompatible con cualquier forma de producción. Además, se ha de superar el problema de realinderamiento de los PNN, especialmente en zonas en donde las comunidades campesinas se asentaron mucho antes de la creación de parques.