Desde el Valle del Río Cimitarra

Desde hace casi cincuenta años el campesinado asentado en el complejo cienagoso del río Cimitarra protege mediante acuerdos comunitarios de conservación una reserva natural de hecho con una extensión de más de 70.000 hectáreas de selva virgen en el sur de la Serranía de San Lucas. Esta labor la han realizado las comunidades demarcando con pintura amarilla los troncos de los árboles donde inicia el área protegida. Este polígono se conoce como Línea Amarilla que temporalmente se encuentra acobijado por la resolución 1628 de 2015 del Ministerio de Medio Ambiental y Desarrollo Sostenible. Esta zona se caracteriza por una biodiversidad abrumante, es el hábitat de múltiples especies endémicas y en ella se encuentra una gran cantidad de nacimientos de agua conformando en su conjunto un invalorable complejo ecosistémico.

Sin embargo, la Línea Amarilla en la actualidad se encuentra fuertemente amenazada por la expansión de la industria maderera, aurífera y energética. Por eso se busca promover desde la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra – Red Agroecológica Nacional (ACVC-RAN) una figura de ordenamiento territorial que garantice la protección del área a más largo plazo incluyendo el subsuelo, la flora y la fauna. Lo anterior es de fundamental importancia no sólo para conservar los ecosistemas, sino también para garantizar la permanencia de las comunidades campesinas en la región, cuyas prácticas y formas de vida están estrechamente ligadas a los bienes y servicios ecosistémicos que les brinda la reserva natural.

La integración entre prácticas del cuidado ambiental y la vida cotidiana de las comunidades campesinas, que habitan la ZRC del Valle del Río Cimitarra, igualmente se ve reflejado en la creación de mecanismos para la concientización ambiental como son el museo de historia y de biodiversidad, el aula ambiental y la organización de recorridos ecológicos. Además, los Campamentos Ecológicos, que se realizan desde el año 2007 en la ZRC del Valle del Río Cimitarra, permiten a la comunidad proyectar su Agenda Ambiental e intercambiar sus experiencias con otras organizaciones, universidades y la institucionalidad para debatir y construir conjuntamente estrategias para la defensa del territorio. Además, estos espacios permiten reivindicar la cultura campesina y visibilizar las luchas históricas del campesinado; todo lo anterior con el fin de luchar por condiciones de vida digna mediante la protección de los territorios.