Los más de 700 kilómetros que separan Bogotá de Puerto Asís, en Putumayo, no fueron impedimento para llegar a este recóndito lugar, fronterizo con el hermano país de Ecuador, y hacer parte de la Escuela de Liderazgos Femeninos promovida por Mempa (Mi nombre es Mujer, Perla Amazónica), la organización de mujeres que hace parte de la Asociación de Desarrollo Integral Sostenible de la Perla Amazónica –Adispa-.

Temas como el proceso organizativo de las Zonas de Reserva Campesina, el estado jurídico y político de las zonas en proceso de constitución como nuevas ZRC, la economía del cuidado y la importancia del reconocimiento económico de las labores del hogar; así como la caracterización y el rechazo hacia todo tipo de violencia contra las mujeres y las diferencias entre sexo, género, roles y características de género, entre otros; fueron tratados durante los dos días de formación en los que participaron activamente alrededor de 35 mujeres provenientes de siete veredas de la región entre el 4 y 5 de octubre en la vereda Bajo Cuembí. Vale la pena resaltar que este tipo de actividades generan insumos, desde las regiones, para la construcción del feminismo campesino y popular; proceso que se ha venido fortaleciendo gracias a los valiosos aportes de la Coordinadora Nacional de Mujeres de las Zonas de Reserva Campesina, con el apoyo de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina -ANZORC-.

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Uno de los objetivos principales del taller era el fortalecimiento organizativo de las mujeres de cara a la cualificación de las integrantes del comité de mujeres frente a los proyectos productivos que vienen adelantando en la su zona. Miriam Flores y Yorleny Parra son dos mujeres trabajadoras que sueñan con tener autonomía económica mediante la materialización de su gran anhelo: tener su propia microempresa como comité mujeres. Para ellas estos encuentros y capacitaciones las acercan un paso más al reconocimiento de la importante labor que desarrollan como dirigentas en sus comunidades. Miriam y Yorleny cuentan, en este sentido, con el apoyo de sus vecinas para sacar adelante el más reciente proyecto productivo de mujeres de la Perla Amazónica: la incubadora de huevos campesinos.

«Nosotras como mujeres podemos hacer nuestras cosas. Porque lo que una se propone lo hace, si una dice: ‘sí puedo’». Miriam Flores

Alimentado con seis páneles de energía solar, un simple sistema eléctrico mantiene tibios y protegidos a los huevos seleccionados por las mujeres en sus fincas durante 20 días; al eclosionar los jóvenes pollos son trasladados a un galpón contiguo donde se protegen, se calientan y se alimentan durante otros 20 días; finalmente entre todas las mujeres que aportaron huevos de excelente calidad se reparten los polluelos que estarán al cuidado de las campesinas para ser luego consumidos o comercializados. Es de resaltar el esfuerzo con el que este grupo de mujeres ha sacado adelante este proyecto, a pesar de las dificultades que genera el clima por el alto nivel de precipitaciones que tiene la región, teniendo en cuenta que el origen de la energía fotovoltaica es el sol.

Este tipo de iniciativas son respaldadas por Adispa como apoyo a los liderazgos femeninos y en procura del mejoramiento de las condiciones de vida de los campesinos y las campesinas como aporte a la construcción de paz con justicia social desde las regiones más apartadas de esa Colombia Profunda a la que llega día a día la ANZORC. Así lo dejó saber Gladys Pérez, quien desempeña una importante labor en su comunidad, como secretaria de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Salvador.

«Hay que seguir apostándole al proceso de paz, que se puede decir que está en riesgo, pero hay que seguirle apostándole a esta lucha» Gladys Pérez.

Poco a poco retorna la normalidad al centro comunitario de la vereda Bajo Cuembí en donde se realizó la actividad, lugar que hace las veces de refugio humanitario o de centro de acogida ante desastres naturales y en el que se reúnen jóvenes, mujeres, las juntas comunales, entre otros, para debatir, estudiar y porqué no celebrar. El trabajo político y organizativo para lograr el reconocimiento de las mujeres y su liderazgo dentro de las comunidades, aun es largo; pero este tipo de iniciativas nos acercan cada vez más a esa Colombia unida que todos y todas soñamos.