César Jerez – Líder social, coordinador Anzorc

El abordaje de modelos de ocupación en ZRC como experiencias de producción social del territorio es importante para comprender sus alcances ambientales en cada territorio, pues dan origen a formas de ordenamiento ambiental del territorio de hecho.

 

El cierre de la frontera agrícola y la armonización de la economía campesina con la conservación de la naturaleza son dos de los retos más importantes que afronta la sociedad colombiana en el mundo rural, para este objetivo se deben solucionar los problemas estructurales de acceso a tierras, formalización de la propiedad y desarrollo rural, imperativos que tienen como requisito la solución de los conflictos teritoriales con zonas de áreas protegidas y territorios étnicos.

Las ZRC, proscritas y perseguidas por razones ideológicas y por representar un claro antagonismo al modelo feudal de acumulación de tierras, han sido desaprovechadas en la solución de la cuestión agraria en Colombia. El Gobierno ha incumplido la ley 160 de manera planificada y sistemática, los acuerdos de los paros campesinos y los acuerdos de paz en materia de ZRC, mientras que se privilegia la acumulación ilegal de Unidades Agrícolas Familiares – UAF- y el despojo con la implementación del modelo de plantación en ZIDRES.

El siguiente artículo de Sergio Borda y Jhon Giraldo, miembros del equipo técnico de zonificación ambiental de ANZORC, aborda los modelos de ocupación como produccion social del territorio y la funcionalidad ambiental de las ZRC en el ordenamiento territorial.

 

La mística de las Zonas de Reserva Campesina(ZRC) y el cierre de la frontera agrícola

Autores:

-Sergio Borda Leon

Consultor. Ingeniero agrícola. Maestro en territorio, conflicto y cultura. C.e. 

– Jhon Alexander Giraldo Vargas

Consultor: Ing ambiental, Msc en tecnologia ambiental. 

 

Las comunidades rurales que demandan el reconocimiento por parte del Estado como Zonas de Reserva Campesina -ZRC, se caracterizan por haber soportado largos períodos de confrontación entre los actores armados, por otro lado han emprendido su portentosa tarea colonizadora, alejados de la intervención del Estado, han adaptado la infraestructura producto de un ejercicio de la  solidaridad, que hoy por hoy, se ha convertido en una fortaleza para trabajar en torno al mejoramiento de su calidad de vida en los escenarios de postconflicto que se esperan a muy corto plazo. Las familias rurales que se ubican en estas áreas esperan una rápida intervención de las instituciones del Estado para mejorar sus condiciones de vida, estas acciones deben garantizar la conservación de los elementos sociales, ambientales y económicos que dieron lugar a su territorialidad campesina.

De acuerdo a la Ley 160 de 1994 conocida como “Ley de Reforma Agraria”, las ZRC se constituyen como áreas de estabilización de la frontera agraria y fortalecimiento de las economías campesinas. Así las cosas, estas zonas se convierten en una figura de “ordenación social, ambiental y productiva de una región” (Sentencia C-371 de 2014 de la Corte Constitucional) y en un importante instrumento de desarrollo rural integral, de reforma agraria y de justicia social. (Cardoza, 2017)

Actualmente, existen 62 organizaciones campesinas de diferentes regiones del país que se encuentran afiliadas a la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina -ANZORC. Hasta el momento hay constituidas seis Zonas de Reserva Campesina en el país que suman una extensión de 831.111 hectáreas, lo cual equivale a un 9,4 %. En trámite de constitución de ZRC, hay unos 7 procesos que representan unas 963.735 hectáreas, y en iniciativas de constitución, son unos 44 proceso, los cuales pueden ser aproximadamente seis millones setecientas mil hectáreas (6.763.828 ha).(Instituto Humboldt 2018).

Pero, en definitiva, ¿qué es una ZRC y qué representa?, una definición a partir del marco legal podría ubicarse en el artículo 80 de la Ley 160, donde las ZRC son definidas como áreas geográficas seleccionadas por la Junta Directiva del INCORA, teniendo en cuenta las características agroecológicas y socioeconómicas regionales, sin embargo, ¿dónde está la mística de las ZRC?, y ¿dónde están los antecedentes históricos que pudieron conducir a la construcción de una política pública desde abajo?, si bien las ZRC se constituyen como áreas de estabilización de la frontera agraria y fortalecimiento de las economías campesinas, como se señaló anteriormente, suma el que son unas estrategias de paz y a su vez representan alternativas de desarrollo rural,  ante los modelos exógenos, homogenizadores e insostenibles (económicamente y ambientalmente) impulsados para el sector rural desde los años cincuenta, el cual  contribuye al desplazamiento de los pequeños campesinos hacia las áreas de interés ambiental.

Es consecuencia las ZRC representan el reconocimiento del Estado a la protección de la economía campesina, pero en ese sentido podríamos situar ese reconocimiento cultural del campesinado en tres aspectos importantes, la producción de alimentos y su gastronomía, el relacionamiento con los recursos naturales y la organización comunitaria. En este último aspecto, es que nos atrevemos a pensar que se encuentra la mística de las ZRC, si bien muchas comunidades rurales manifiestan expresiones organizadas entorno a variedad de temas, para el caso específico  de las Zonas de Reserva Campesina, se observa una identidad cultural en proporción directa a una propuesta unificada con respecto al ordenamiento territorial y la organización social, la cual se debe observar en detalle dado una singular conjunción de elementos en expresiones de mecanismos de representatividad, mecanismos de participación, formas de resolución de conflictos y finalmente la construcción de consensos que bien para comunidades rurales apartadas de la gestión por parte de las instituciones del Estado, pueden converger en la implementación real de manuales de convivencia que representaron en ultimas la capacidad de adaptación a espacios geográficos inhóspitos, un elemento fundamental de la construcción de reglas de convivencia que finalmente incidieron en el ordenamiento del territorio, entendido como la distribución de áreas con un propósito específico en forma general una repartición de usos muy similar a la que hoy por hoy nos invita a construir el Plan Zonificación Ambiental del punto 1.10 de los acuerdos de Paz.

En algunas ocasiones en los escenarios institucionales, se hace la invitación a no promover la idealización de la figura de ZRC, sin embargo, cuando se hace una revisión en profundidad con respecto a la organización de las comunidades rurales, es imposible dejar de destacar los valiosos aspectos que se encuentran detrás de ello.

Ahora, la revisión conceptual nos invita a interpretar la organización social y los elementos detrás de esta producción cultural, por lo cual, Habermas analiza las condiciones de la racionalidad de la acción social a partir de la interacción basada en el uso del lenguaje, apoyado en el principio de que la razón subyacente en la acción de los sujetos es una propiedad de las estructuras de comunicación, más no de los individuos por sí solos. La obra titulada como “Teoría de la Acción Comunicativa” es una de las más trascendentales de Habermas, ya que en este trabajo analizó desarrolló los fundamentos racionales de una teoría de la acción capaz de superponerse al subjetivismo e individualismo propios de la filosofía moderna de la época. La asociación que construye Habermas entre las normas o reglas y la producción de los acuerdos a partir del consenso, surgidos de pensamientos individuales, es un elemento determinante para estudiar a las comunidades rurales que apartadas de normas y reglas promovidas desde el Estado, debieron construir alternativas de convivencia. El concepto de acción regulada por normas se refiere no al comportamiento de un actor en principio solitario que se topa en su entorno con otros actores, sino a los miembros de un grupo social que orienta sus acciones por los valores comunes. (Habermas, 1976)

En la actualidad en muchos textos académicos, se hace referencia a la capacidad de las comunidades locales para administrar sus recursos, y esto es un elemento fundamental a la hora de jalonar el desarrollo de las comunidades rurales, en principio el reconocimiento por parte de las instituciones del Estado, se encuentra relacionado con el reconocimiento de la presencia de comunidades locales con la capacidad de organizar la producción, gerenciar sus recursos, desarrollar un conocimiento propio y reconocer estos elementos, como estructurantes de la economía y de la sociedad con sus propias diversidades. El capital social es ese tipo de recursos, activos y capacidades de las comunidades, presentes en las redes, vínculos y relaciones personales, familiares y sociales, en las organizaciones, asociaciones e instituciones (Ladino, 2016). Ese es capital de las ZRC, un recurso que no se agota, sino que por el contrario aumenta con su uso, el cual resulta útil para la búsqueda de objetivos en materia de desarrollo. (Ladino, 2016).

Según Durston (2002), el concepto de capital social “es particularmente útil para repensar el problema que representa la persistencia de la pobreza campesina” (p. 15). Esto nos lleva a pensar en la relación estrecha entre este concepto y la realidad de las comunidades rurales, de manera que el capital social en ellas puede ser una pieza clave como estrategia o factor de desarrollo. El concepto de capital social, se ha vuelto tan empleado porque pone en el debate un conjunto de temas vueltos invisibles por las políticas y teorías dominantes, sin embargo, la dimensión social de la existencia humana puede ser tan importante como las dimensiones económicas; […] lo social subyace a cualquier otra acción económica o política. (Bebbington, 2005).

En lo descrito anteriormente, podemos redefinir el concepto de Zonas de Reserva Campesina, como el de comunidades campesinas organizadas en el Territorio, en sí, una representación legal y legítima de una demanda del campesinado en relación al reconocimiento de su cultura. Es sorprende como una figura legal y cuyo propósito es el de defender la cultura campesina, hubiese sufrido y hasta la actualidad continúe sufriendo la estigmatización y supresión por parte de muchos actores sociales e institucionales.

Las ZRC y el Cierre de la Frontera Agrícola

La deforestación es un fenómeno complejo, motivado por diversas causas directas y subyacentes. Es ejecutado por múltiples actores y, usualmente, constituye el primer paso del proceso de expansión de la frontera agropecuaria, dando lugar a suelos descubiertos que pueden destinarse a actividades agrícolas (lícitas e ilícitas), pecuarias, mineras, de construcción de infraestructura o praderización para la acumulación de tierras.

Un resultado concreto de esta producción social en relación al ordenamiento territorial, nos lo dan los resultados de la reciente evaluación de las ZRC, realizada por la FAO, donde las ZRC de Cabrera y El Pato-Balsillas, las cuales tienen áreas intermedias en comparación con las demás (44.000 y 88.000 ha, respectivamente), evidencian las menores tasas de deforestación interna y externa (menores al 1% anual), que usualmente son inferiores o muy cercanas a las tasas de deforestación nacional y cuyo comportamiento histórico es semejante a la tendencia nacional. Este conjunto de características, y los acuerdos comunitarios de conservación que ahí existen, convierten a estas dos ZRC en ejemplos exitosos de control de la deforestación y aporte a la estabilización de la frontera agropecuaria. (FAO, 2018). De otro lado es necesario señalar que las áreas de las ZRC, donde la gestión de la organización social de las ZRC, no ha podido contener los fenómeno de la deforestación se relaciona con las dinámicas propias de un enfoque de desarrollo institucional (en muchas ocasiones intersectorial) que los han avasallado, y no han podido contener ni los atributos de su cultura, ni sus organizaciones, ni su proyecto de ordenamiento territorial, y ni siquiera la integridad de su comunidad, ni la de sus dirigentes.

Algunas experiencias internacionales demuestran que los bosques administrados por las comunidades locales están en mejores condiciones ecológicas que los bosques administrados por el Estado, además de que brindan mayores beneficios sociales y económicos (Stevens et al., 2014).  De igual manera se evidencia que estas estrategias de administración de los bosques por parte de las comunidades locales organizadas, han logrado estabilizar e inclusive disminuir las tasas de deforestación (Radachowsky et al., 2012). Con esto se ha logrado mayores grados de gobernanza al detener el avance de la frontera agropecuaria y controlar el avance de incendios forestales (Monterroso y Barry, 2013).

 

Frente a la funcionalidad ambiental en el ordenamiento ambiental territorial.

En este contexto  las  ZRC coincidentes en muchos de estos territorios, son una experiencia histórico-concreta de producción social del territorio vinculado y determinado por los procesos organizativos consolidados en proceso de formación de las comunidades campesinas de acuerdo con sus lógicas y trayectorias propias, donde se promueven formas democráticas de autorregulación social y económica, reivindicaciones del sujeto campesino y sus derechos y en especial promoviendo relacionamientos equilibrados con la naturaleza (Estrada, y otros, 2013) desde sus formas de economía y sustento.

Los modelos de ocupación en las ZRC para el presente análisis se pueden desagregar en las siguientes dimensiones, una dimensión espacial y otra cultural, la primera dado que la ubicación geográfica de la mayoría de procesos presentan condiciones especiales de fragilidad e importancia ambiental, lo cual ha condicionado a su vez su desarrollo y consolidación. Por otro lado, una dimensión cultural, determinada entre otros factores, como intangibles y/o de valores culturales y espirituales locales, así como las practicas productivas y adaptativas propias frente a estos entornos con serias limitaciones ambientales y de acceso a beneficios económicos y sociales, desarrollando normas y pactos comunitarios para el cuidado ambiental por medio de sus formas organizativas.

Dichas dimensiones de los modelos de ocupación permiten inferir además que las comunidades de las ZRC debido a su localización y las apropiaciones culturales insitu, poseen una racionalidad espacial propia, que determina su relacionamiento con el entorno, modos propios de ordenamiento y gestión del territorio, así como el establecimiento de medidas y normas internas comunitarias ligadas indisolublemente al cuidado del ambiente y al auto sostenimiento, siempre soportadas en la organización social.

En la práctica el caso de la ZRC de Cabrera localizada en el departamento de Cundinamarca, que a su vez se encuentra influenciada por un importante complejo de páramo reconocido por su importancia en la producción de agua para el centro del país, denominado el Páramo de Sumapaz, ha desarrollado además de procesos de resistencia social y justicia ambiental frente a proyectos energéticos invasivos, propuestas y estrategias en cuanto al uso, la ocupación y manejo del suelo (Silva, 2015), de acuerdo con sus condicionamientos locales y la fragilidad del mencionado ecosistema.

Por tanto, el abordaje de los diferentes modelos de ocupación en las ZRC como experiencias de producción social del territorio, son de vital importancia para comprender de una mejor forma los alcances, inter e intra relacionamientos propios frente al componente ambiental de la figura en cada territorio, en conclusión los modelos de ocupación campesinos dan origen a las formas de ordenamiento ambiental del territorio de hecho, relaciones campesino-naturaleza en torno a la economía campesina y la conservación ambiental.

 

Bibliografía

Cardoza, German (2017). Las Zonas de Reserva Campesina en la Reforma Rural Integral.

Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (2018). Biodiversidad. Ficha: 404. 

Garrido, Luis (2011). Habermas y la teoría de la acción comunicativa.

Ladino, Libardo (2016). El Capital Social. Hacia una nueva conceptualización como estrategia de desarrollo local en una comunidad rural.

FAO. (2018). Las Zonas de Reserva Campesina: retos y experiencias significativas en su implementación.

Estrada, Jairo.(2013). Producción Campesina del Territorio. Las Zonas de Reserva Campesina. Universidad Nacional de Colombia

 

 La ANZORC es un proceso de articulación de las organizaciones campesinas colombianas, que busca el reconocimiento pleno de los derechos del campesinado y el ejercicio de la territorialidad a través de la figura de Zonas de Reserva Campesina. Objetivos estratégicos Contribuir al reconocimiento del campesino como sujeto político de derechos y promoción de los derechos del campesinado. 1)Contribuir a la promoción de la Reforma Agraria Integral a través de la democratización de la tierra en las Zonas de Reserva Campesina.2) Promover y fortalecer la organización campesina y su capacidad de incidencia en la política.3) Impulsar, fortalecer y consolidar la figura de Zonas de Reserva Campesina.

 Decreto 2365 de 2015, se adoptan medidas con ocasión del cierre de la liquidación del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural – INCODER. Decreto 2363 de 2015, por el cual se crea la Agencia Nacional de Tierras -ANT.

 Estas modernas políticas de planificación fundamentadas en la agroindustria, generaron el desplazamiento de los pequeños campesinos de los mejores suelos del país: Las planicies del Valle del Cauca, Tolima, Cesar, Atlántico y tardíamente las terrazas del Ariari, en el Meta; que eran los territorios heredados del proceso de concentración de las haciendas. (Fajardo, 1993) (p. 208)

 En el marco del Acuerdo para la Terminación del Conflicto, la Reforma Rural Integral -RRI, sienta las bases para la transformación estructural del campo, crea condiciones de bienestar para la población rural. El punto 1.1. Acceso y Uso. Tierras improductivas. Formalización de la propiedad. Frontera Agrícola y protección de zonas de reserva. 1.1.10. Cierre de la frontera agrícola y protección de zonas de reserva. Con el fin de promover el uso adecuado de la tierra, además de la nueva estructura catastral y de la progresividad del impuesto predial (1.1.9.), el Gobierno adoptará las medidas y creará los incentivos necesarios para prevenir e impulsar soluciones a los conflictos entre la vocación de la tierra y su uso real, teniendo en especial consideración el Plan de zonificación ambientaldel que trata este punto y teniendo en cuenta el principio de Bienestar y Buen Vivir. Las sustracciones de las Zonas de Reserva Forestal a las que se refiere este Acuerdo, priorizarán el acceso a la tierra para campesinos y campesinas sin tierra o con tierra insuficiente, a través de diferentes formas de organización o asociación, incluidas las Zonas de Reserva Campesina, que contribuyan al cierre de la frontera agrícola, al fortalecimiento de la economía campesina y a la agricultura familiar.

 El foro “Aportes y retos de las ZRC al cierre de la frontera agrícola y a la zonificación ambiental participativa” —realizado la semana pasada, convocado por el Ministerio de Ambiente y Anzorc (Asociación Nacional de ZRC), y financiado por PNUD y la Unión Europea para apoyar la implementación del Acuerdo de Paz— puso en evidencia la capacidad organizativa, técnica y conceptual de las organizaciones campesinas para dialogar con las instituciones, y el nivel de compromiso de algunos actores para impulsar las ZRC.  Juan Pablo Ruiz Soto. Columna El espectador 27 de Julio de 2018.

 El reconocimiento de la cultura de campesinado en tres aspectos importantes, la producción de alimentos y su gastronomía, el relacionamiento con los recursos naturales y la organización comunitaria.