La localidad de Bosa, en la ciudad de Bogotá, fue la sede del III Encuentro Nacional de Mujeres de Las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), donde entre el 22 y 23 de enero, participaron organizaciones civiles, de cooperación internacional, Entidades del Estado y más de 300 mujeres lideresas de los 72 procesos organizativos de la ANZORC.

Durante los dos días de trabajo, las mujeres de las ZRC activaron la mística campesina alrededor de los cuatro elementos – fuego, aire, agua y tierra -, disponiendo sus semillas, plantas medicinales, productos campesinos de los nodos Caribe, Noroccidente, Nororiente, Centro, Oriente, Sur y Suroccidente colombiano, como acto simbólico de apertura que llama a la unidad, y el sentir colectivo al rededor del feminismo campesino.

Bajo el lema #EstamosSembrando las delegadas de las ZRC definieron el carácter del Feminismo Campesino y fijaron los puntos de la Agenda Programática para el 2020, como la guía para el quehacer político de las lideresas en cada uno de sus territorios, la práctica cotidiana en sus hogares y procesos organizativos, el camino conjunto para la garantía de los derechos de las mujeres campesinas y su reconocimiento en el cuidado de la tierra, el agua, las semillas y el territorio.

Uno de los temas pilares en este intercambio de experiencias y diálogo de saberes, fue el avance de la Coordinadora Nacional de Mujeres de las ZRC en materia de trabajo organizativo de la ANZORC, para el reconocimiento de los Derechos Campesinos y de las ZRC como Iniciativa Agraria de Paz, tomando como referente el contexto político y social en torno a la tenencia de la tierra en Colombia. Cabe resaltar que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “en Colombia, mientras que el 64% de los hogares campesinos no tienen acceso a la tierra, el 1% de los propietarios, son dueños del 80% del territorio” en los 32 departamentos, donde en ninguno de ellos “el coeficiente de Gini tiende hacia la igualdad”, lo que ha incrementado las cifras de exclusión también para las mujeres.

En el caso de las mujeres rurales, su proyecto de vida se construye en relación con la tierra. Según el informe presentado por la ANZORC en el marco de la campaña «Nuestros Cuerpos Y Territorios Libres De Violencias», tan solo un 26,5% de las propietarias de la tierra, son mujeres; un 26,7% poseedoras; un 8,9% ocupantes de baldíos; un 25% ocupantes de hecho; y un 32,5% de la tierra para las mujeres ha sido heredada, lo que reproduce “los patrones culturales machistas arraigados en la sociedad campesina colombiana”.

Las lideresas conmemoraron la vida y legado de las mujeres víctimas del conflicto social y armado que han persistido en la defensa de los territorios más aislados y abandonados del país, donde, según el informe de DDHH del movimiento político y social Marcha Patriótica, presentado a la organización SISMA Mujer, entre enero de 2016 y enero de 2019, fueron asesinadas 77 lideresas y defensoras de DDHH, con una frecuencia promedio de 11 días entre sí y un aumento del 88.9% en comparación con el periodo anterior. Por su parte, la organización Somos Defensores presentó en octubre de 2019, la cifra de 59 líderes sociales asesinados para ese primer semestre del mismo año, donde al menos 10 de ellas eran lideresas defensoras de DDHH y cerca de 172, habrían sufrido algún tipo de amenaza o atentado en sus territorios, siendo las mujeres afros, indígenas y campesinas, las más afectadas.

Así, las mujeres de las ZRC en unísono, alzan su voz en contra del asesinato sistemático a líderes y lideresas sociales, la agudización del conflicto social en los territorios, la militarización del campo, la ausencia de Estado, la revictimización de las organizaciones campesinas y la falta de reconocimiento del campesinado como sujeto político y de derechos; de igual manera, rechaza la acción lesiva del modelo minero-energético y latifundista que atenta en contra de la naturaleza y el tejido social, exigiendo al Estado la garantía de todos los derechos sociales de las comunidades rurales en Colombia.

Con la firme convicción de que ¡Para que las ZRC se Puedan Dar, con las Mujeres se Tienen que Contar!, las delegadas de las ZRC celebraron la oportunidad de encontrarse y juntarse para “construir nuevas realidades”, donde las mujeres sean “libres, soberanas y felices” en sus territorios, exaltando la cultura e identidad campesina como eje articulador de las ZRC en todo el país.