Yexibeth Cadena Cadena                                                                                                                                                                                                                                                                                                Coordinación Política Pedagógica,  IALA María Cano

Publicado en el boletín Alerta María Cano

Para comenzar hablando de este importante tema que nos lleva a realizar algunas reflexiones en cuanto al rol de la mujer, hacemos una revisión a la historia que marcaron el rumbo de muchas mujeres, ya que no era permitido que las mujeres lograran ocupar cargos públicos dentro de la sociedad. muchas de ellas, como María Cano, rompieron paradigmas al enfrentarse a este sistema patriarcal atroz que invisibiliza y discrimina a la mujer por razón de su género. La mujer entendió que lo personal es también político y un problema de todas y todos. Se crearon varios movimientos de mujeres en defensa de los derechos. Fueron muchas mujeres en el mundo que lideraron estos movimientos, gracias a su solidaridad y sororidad lograron dejar su legado para que las mujeres se empoderaran y salieran a defender sus derechos de igualdad dentro de la sociedad.

Como resultado del esfuerzo y compromiso de estas mujeres con la sociedad como fue María Cano, Margarita Penón, Carmen Naranjo, Elizabeth Odio, Alexandra Kollontai, Clara Zetkin, Manuelita Saez, Eva Duarte y Esperanza Brito y así muchas más mujeres del mundo que marcaron la historia. Ellas fueron las bases para que las mujeres del siglo XXI sigan luchando por la equidad de género con justicia social.  Es por ello que, al escribir sobre el papel de la mujer, automáticamente nos remite a la historia.

Ya que siempre se ha considerado que la mujer es la que tienen que encargarse del cuidado de las niñas y niños del quehacer del hogar y de mantener a la familia. Este rol que la mujer ocupaba no se consideraba como trabajo y muchos menos es remunerado. La educación y la formación que se daba ya iba enmarcada a que la mujer tenía que hacer una familia y no transcender de este espacio. Porque darían los hombres que servirían a la sociedad, Pero muchas mujeres que se fueron empoderando en la lucha por la defensa del papel que cumplen entendieron que podían ocupar los mismos puestos de trabajos que los hombres. En la época surgieron muchos movimientos de mujeres que rechazaban todo tipo de violencia hacia la mujer.

Es por ello que desde un inicio la mujer se ha visto enfrentada a situaciones bien críticas, en muchos de los casos ellas, son la cabeza del hogar y les toca a parte de salir a buscar el sustento del hogar, cumplir un papel importante dentro de la crianza de sus hijos e hijas; como es, la de ser educadora.

Dado los contextos que seguimos enfrentando, el papel de la mujer sigue siendo uno de los más importantes en la historia, porque ahora más que nunca, nos toca jugar otro papel dentro de la vida de nuestros hijos, ¡claro que se puede poner en duda si en realidad será que toca asumir otro papel o ya se tenía, pero en menor intensidad!  Porque ahora las casas se convirtieron en aulas de clase, esto genera una duplicación o triplicación de esfuerzos y en la mayoría de los casos somos las mujeres que asumimos estas tereas dentro del hogar.

En la realidad que se vive en la ruralidad la educación se vuelve más crítica por causa de las desigualdades que siguen generando estos sistemas. Con estas realidades, debemos seguir reafirmando y luchando por la educación pública, que garantice una educación de calidad y seguir dando la pelea contra la educación privada, porque tenemos derechos a educarnos, sin llegar a la privatización, donde el que más tiene es el que puede tener el acceso al conocimiento, la educación no es un negocio la educación es libertad.

Con base a esto, el análisis crítico se centra en la dinámica de desarrollo de la sociedad actual ya que tanto hombres y mujeres van a reflejar las falencias que tiene el sistema, frente a las condiciones de vida que tienen la mujer que al final de cuenta es la base de la vida, del cuidado de la misma, del desarrollo de la infancia, de la sociedad. Que, si la mujer en la actualidad no goza de salud y de una educación pertinente y de calidad, de oportunidades laboral y espacios importantes en la toma de decisión en la sociedad actual, pues la humanidad va a seguir sufriendo de las misma o peores problemáticas contradictorias. Esto conlleva a seguir generando más agudización de la crisis estructural que padecemos hoy día.

También las mujeres hemos estado al frente de la producción, hace más de diez mil años, el trabajo que se hacen desde esa visión autóctona que tienen las mujeres en esta ardua labor de la soberanía alimentaria, porque somos las guardianas de las semillas, somos las que colocamos la sabiduría para que nuestras tierras sigan siendo fértiles, para dar los frutos que llegan a nuestra mesa. Hacemos parte de esta gran lucha por la reforma agraria, por el cuidado de nuestro territorio, por la conservación y defensa de la biodiversidad en la recuperación de la economía solidaria campesinas.  Donde decidimos lo que sembramos, como lo sembramos, para que lo sembramos y qué hacer con lo que cosechamos. esto hace parte de la identidad que tenemos como campesinas que sin duda hoy más que nunca la tenemos presente.

Podemos incluir que con toda esta crisis que ha generado la pandemia, como estrategia para mantener el aislamiento social, la subordinación de los grandes aparatos productivos, que genera más desigualdades en todos los ámbitos y aún más cuando se está hablando de la soberanía y el derecho que tienen los pueblos en alimentarse, a la educación a la salud. En este sentido según Pancha Rodríguez “la pandemia tiene un fuerte impacto en nosotros. Porque en el campo tú tienes que hacer cuarentena, pero tienes que seguir produciendo, entonces la soberanía alimentaria cobra una fuerza muy mayor para nosotros, que la hemos construido, durante todos estos años, como una identidad”. No podemos pensar que la soberanía alimentaria sea un discurso nomás y no un reconocimiento como tal. Es necesario ese debate. Si no, la agroecología corre riesgo. A nosotros la soberanía alimentaria nos devolvió identidad desde el punto de vista del trabajo de las mujeres. Nos lleva a reconocer como formas válidas nuestro sistema productivo, los sistemas centrales, los que han sido amigables, cuidadosos con la tierra y el medio ambiente, los que nos han proporcionado únicamente los alimentos, los que han generado un puente importante entre el campo y las ciudades, los que le dan cultura e identidad a los pueblos y a la localidad”. nosotras como mujeres partimos de las necesidades concretas que hay en nuestros territorios, somos las que le damos vida a esta sociedad, nomás con el hecho de llevar vida en nuestros vientres. Las mujeres les hacemos frente a la crisis, por más difíciles que parezcan, por más obstáculos vamos a seguir construyendo soberanía, vamos a seguir defendiendo y reivindicando nuestros derechos a una vida digna y sin ningún tipo de discriminación.

 

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