por Nataly Puerta – Comunicaciones Anzorc

El pasado 8 de Marzo las mujeres delegadas de la Coordinadora Nacional de Mujeres de las Zonas de Reserva Campesina, participaron de la twitteraton con el hashtag #NosotrasExigimos y en la marcha de antorchas realizada en Bogotá. Sus exigencias son respeto, reconocimiento y garantías de los derechos de las mujeres campesinas.

8 de Marzo, ¡No es un día de fiesta, es de lucha y resistencia!

El 8 de Marzo, se conmemora el día internacional de la mujer trabajadora, campesina y popular, está fecha de lucha y resistencia por las reivindicaciones de los derechos de las mujeres campesinas, mujeres trabajadoras que han tenido que padecer las consecuencias del abandono del Estado, las opresiones del patriarcado y las del machismo.

La mujeres campesinas de las ZRC han desarrollado 7 preencuentros regionales y dos encuentros nacionales de mujeres de las ZRC, de los cuales a partir de sus diferentes saberes y de las discusiones que dieron, surge un pliego de reivindicaciones y exigencias para poder llegar a una equidad y garantía de derechos para las mujeres campesinas, este se ha actualizado, y en el 1er encuentro surge la herramienta de la Agenda Programática[1].

Dentro de las reivindicaciones son: se reconozcan los derechos de las mujeres. El derecho a la participación política efectiva, con garantías para el ejercicio de liderazgo en sus comunidades y paridad de participación en todos los escenarios políticos. Derecho a una educación gratuita, de calidad y que fortalezcan sus saberes ancestrales y propios de la cultura campesina.  Fortalecimiento de las formas organizativas de las mujeres, con capacitaciones técnicas y garantías al derecho de organizarse.  Erradicar todas las formas de violencias contra las mujeres, así como su prevención y rutas efectivas de atención. Garantizar derechos laborales para las mujeres campesinas. Derecho al acceso y tenencia de la tierra y permanencia en el territorio. Derecho a la vida digna, a la alimentación y a la soberanía alimentaria. Derechos sexuales y reproductivos, como premisa el que se debe tener derecho a decidir sobre su cuerpo.

Respetar el acuerdo de paz, que impulsan puntos relevantes por su importancia para las campesinas y campesinos, la reforma rural integral, sustitución de cultivos de uso ilícito, participación política, todos con enfoque de género. Derecho a la paz en sus territorios. Este punto viéndose afectado por las acciones del actual gobierno que cada vez más hace trizas lo acordado, el acuerdo de paz entre el gobierno anterior y las FARC beneficiaba principalmente a las comunidades víctimas del conflicto. Dentro de esta población, las mujeres han sido las principales afectadas, tratadas como botines de guerra por todos los actores armados, incluyendo la fuerza pública. Además de lo relacionado con los falsos positivos, «aproximadamente 10.000 civiles fueron ejecutados por el Ejército entre 2002 y 2010»[2] pues a muchas mujeres les arrebataron los hijos u hombres familiares, los asesinaban y hacían pasar por guerrilleros muertos en combate. Quitarles el derecho a la verdad, justicia, reparación y no repetición es volver a victimizar a las mujeres campesinas y dejar en la impunidad crímenes atroces.

Otra afectación del no cumplimiento del acuerdo, es la erradicación forzada de cultivos de uso ilícito sin darles garantías económicas al campesinado, quitándoles el único sustento que tienen en los territorios. Las comunidades campesinas han cumplido con lo que acordaron, quitaron sus maticas de coca con la esperanza de que por fin el Estado haría presencia en sus territorios y se implementaría la sustitución voluntaria de cultivos. En este momento las comunidades se encuentran con que la presencia que hará el Estado es a través de glifosato, químico que no sólo afectará los pocos cultivos que quedan o los que empezaron a resembrar el campesinado por la falta de alternativa a un ingreso económico, sino que también envenena a los campesinos y campesinas, niños y niñas. La propuesta del gobierno de Duque es invertir 78millones de pesos en un plan piloto [3] de fumigación con glifosato, dinero que podría ser invertido en la reconstrucción de la economía campesina y solucionar el problema de raíz. Las mujeres campesinas ven cómo pierden la posibilidad de construir paz en sus territorios, la imposibilidad de crear alternativas económicas para sus familias y cada vez más agotadas la esperanza de libertad de expresión, participación política y medios efectivos de comunicación en sus comunidades. ¡Glifosato, bala y fracking es lo que promete el gobierno en los territorios! Desolador panorama, deja a la paz sin alas, pobreza y guerra en la Colombia profunda. Las mujeres campesinas seguirán luchando por alcanzar una Colombia con justicia social, vida digna y feminista.

¡Las Zonas de Reserva Campesina, tiene manos, rostros y sueños de mujer!

[1]https://www.youtube.com/watch?v=SvIOy1moMdE&t=93s

[2]https://www.eldiario.es/theguardian/Ejercito-colombiano-civiles-falsos-positivos_0_769573313.html

[3]https://colombia2020.elespectador.com/pais/el-contrato-para-la-prueba-piloto-de-drones-con-glifosato